Cuando estaba estudiando sexto grado, mi maestro guía a quien recuerdo con mucho afecto, fue a quién comenté lo que quería ser cuando fuese un adulto. Le dije " Mr. Benson cuando sea una mujer adulta quiero ser Ingeniero", como él me daba clases de matemáticas y veía mi desempeño en ellas me dijo "Seguro lo serás! ya tienes claro que te gustan las matemáticas, esa es parte fundamental de la ingeniería". Casi doce años más tarde estaba recibiendo mi Título de Ingeniero Industrial. Siempre me gustaba resolver problemas y mejorar como se hacían las cosas; desde las tareas más sencillas en la casa hasta generar mejoras continuas en la planificación de producción en una de las empresas que me sirvieron como mi espacio de formación y desarrollo profesional. Mucho he aprendido desde entonces, he tenido la oportunidad de compartir mis cocimientos y experiencias en las universidades en las que he impartido y sigo impartiendo clases en Ingeniería. Atrás quedó el tabú de que la Ingeniería era carrera solo para hombres. En mi país, Venezuela la primera Ingeniero se graduó hace un poco más de 50 años y salió egresada de mi Alma Mater, la Universidad de Carabobo. Es un hecho que cada vez es más notorio que hay más mujeres en profesiones y ámbitos que antes eran destinados para hombres exclusivamente. Sin embargo, en Estados Unidos la brecha de género tiene niveles muy altos, cada año de los Ingenieros egresados de las universidades solo un 14% son mujeres, de acuerdo a Villaverde (2016).
Estas estadísticas pudieran ser justificadas de miles de formas, pero la raíz de esta disparidad también tiene su origen en la educación y la sociedad. Desde que somos niños aprendemos jugando y de esa manera aprendemos a relacionarnos con el entorno que nos rodea, jugando aprendemos a descubrir, conocer, pensar, analizar, diferenciar y comparar que nos gusta y qué no, en estos casos no es tan determinante si somos niños o niñas. Muchas veces los paradigmas aprendidos y pasados de generación en generación coinciden en que las niñas son niñas y los niños son niños; por lo que sus juegos son muñecas y castillos para las niñas y carritos, edificios, entre otros para los niños, estereotipando con ello a los niños en general pero con un énfasis mayor a todo color de rosa para las niñas.
Siempre hay esos niños que aunque sean criados dentro de los estándares que dicta la sociedad son o somos niños rebeldes e innovadores. No importa si el niño es niño y la niña sea niña. ¿Qué pasa si él o ella quiere ir más allá y romper estos paradigmas ser algo más de lo que está encasillado o estereotipado? La curiosidad de aprender, el pensamiento crítico y el espíritu científico y aventurero está en todos nosotros seamos niño o niña. Esos juguetes con los que empezamos a aprender deben ser motivadores de estos elementos, sin importar el género porque el conocimiento tampoco tiene género. Atrás quedaron esos tiempos donde el conocimiento era solo un privilegio para los hombres; hoy por hoy, las oportunidades están allí para todos y así debe ser. La ciencia y la tecnología debe estar al alcance de todos sin importar su género pero sí es importante de que éstas se adapten a las necesidades de estas generaciones de niños que en la actualidad son mucho más inconformistas y quieren alcanzar sus metas mucho más rápido que nuestros padres o abuelos y hasta nosotros mismos.
Una frase que me llamó mucho la atención y con la que me identifique en su momento es la de la fundadora y presidenta de la empresa Goldieblox, Debbie Sterling " Cuando yo era niña la palabra Ingeniero me sonaba intimidadora, algo solo para chicos. He descubierto que estaba equivocada. Los Ingenieros construyen las cosas más importantes que utilizamos todos los días...cosas que hacen que nuestras vidas sean mejores." Esto que dice sobre las cosas que hacemos los Ingenieros, es parte neurálgica de nuestra formación "Hacer las cosas más Fáciles y Hacerlas Mejor". Particularmente, la evolución de la sociedad y el aprendizaje que ha venido con ello ha catapultado un cambio de pensamiento universal. Hemos aprendido que los niños deben crecer para ser hombres y mujeres profesionales en lo que a ellos los apasione ... así que hay que crear los espacios para que ellos puedan descubrir y desarrollar sus habilidades y destrezas sin condicionamientos. En esta instancias han aparecido en el mercado juegos educativos que fomentan el pensamiento científico y tecnológico, empresas como Goldieblox, Roominate, BQ, Leapfrog han desarrollado y sacado al mercado juguetes que aunque presentan un atractivo hacia estas actividades sin hacer diferencia entre géneros, sin perder de vista que su fin último era el de jugar.
Si las niñas quieren ser una princesa o si quiere ser una Ingeniero que lo sea! El deber de los padres es brindarle la oportunidad de escoger y el espacio para desarrollar sus habilidades. Lo importante, es romper ese paradigma de que la "Ingeniería es solo una cosa de Chicos". Por experiencia, La Ingeniero también es una Princesa en su medio y en su hogar.
Referencias:
Referencias:
Villaverde Marah(2016): De princesa a ingeniera:ayuda a tu hija a desarrollar todo su potencial. [Mensaje Blog]. Recuperado de: https://www.huffingtonpost.es/marah-villaverde/de-princesa-a-ingeniera_b_7266142.html